Victoriano Fernández...La domadora de leones

El próximo jueves 10 de diciembre, a las 20.30, os invitamos a una visita guiada a la exposición La domadora de leones, de Victoriano Fdez.


Me encontré, un día, con un tipo con mirada de jugador de póker, en una de esas maravillosas fiestas que el maestro S. Caneda (+) habitualmente ofrecía, en su taller, a artistas y allegados; iba acompañado de una encantadora domadora de leones. Comimos, tomamos unas copas y hablamos de arte, de lo humano y de esas cosas extrañas difícilmente clasificables, de esos temas sin rigor, aparentemente banales,  pero de los que, a veces, surgen ideas brillantes y esclarecedoras; fue, en fin, el principio de una entrañable amistad. Hablamos largamente, recuerdo, de la creatividad y en ello coincidíamos con J.J. Millas: que nace del conflicto.

La abstracción sincera y gestual de esta obra, que parece emerger de una caligrafía secreta y con un vocabulario propio,  tiene evidentes afinidades con el informalismo estético próximo al Action Painting. Es una narrativa compleja construida a base de manchas de color fluidas y trazos impulsivos que, con sus ritmos rotos, a veces retorcidos, derivan en composiciones dinámicas que sugieren el movimiento, la improvisación y un temperamento convulso y combativo. Prescinde de todo tipo de figuración y no se deja tentar por cualquier composición que se acerque a la simetría. No hay, prácticamente, discriminación de colores: verdes, naranjas, amarillos (poco habituales en su obra anterior), azules, rojos, violetas que mezclados con técnicas libres y espontaneas como la utilización de las manos, el pincel, el chorreo y los garabatos de grafito (rápidos, nerviosos y contundentes) sugieren un estado de ánimo positivo, vital y radical; parece como si el artista estuviese poseído por un poderoso hechizo que le obligase a una actividad de desmesurada excitación, y es así como trabaja Victoriano: excitado; excitado por el color, excitado por la composición, excitado por la visibilidad y equilibrio de la obra, y excitado por la exploración, cada vez más intensa y rigurosa, de las regiones más profundas y desconocidas de la pintura abstracta.

Da la impresión de que, por la forma de hacer y actuar de este artista nigromante, vive o está en un estado próximo a lo que Jorge Wagensber calificaba como el Gozo del Conocimiento, el gozo de la sabiduría, el gozo de la inteligibilidad y la belleza y que, de algún modo, lo transmite a los que nos acercamos a su obra  impregnándonos del gozo de la contemplación, del gozo estético.

Comentaba Ítalo Calvino, en su ensayo póstumo sobre la Visibilidad (incluido en Seis propuestas para el próximo milenio) que “…Dante comprende que esas imágenes (del Purgatorio) llueven del cielo…”; en este caso a Victoriano las imágenes que nos presenta, también le llovieron del cielo unos días de tormenta, de excitación y de conflicto.

Jesús Montero

venres 04 decembro 2015

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